Dir. Alberto Morales
 
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¡Salvemos al "Puto"!

Ahora sí que se la pretenden jalar los de la FIFA y bien feo cuando hay la intención de una multa o sanción a los equipos de México y Brasil cuando sus respectivas torcidas (o porras) gritaban "¡Putooo!" a sendos cancerberos al hacer su despeje de meta.

19/06/2014 21:46:29 - Xalapa, Ver. por Salvador Muñoz





Los "delitos" que pretende imputarle a los representativos del balompié azteca y carioca son



homofobia y racismo, lo que evidencia total ignorancia de lo que es "racismo", "homofobia" y



por supuesto, "puto" con sus diversas acepciones.



Primero, porque "Puto" no distingue raza, igual se le dice "Puto" al güero, al moreno, al amarillo



(nunca he conocido a un chino gay) que al rojo (sin pretensiones políticas en Veracruz)...



Segundo, porque al menos que el portero se declare "homosexual" o a simple vista tenga



"El paso del mono dudoso" (dixit Wilfrido Vargas), el grito entonces sí tendría validez de



homofóbico.



Y tercero: Si bien es cierto, hace muchos años, decirle a alguien "Puto" implicaba llamarlo



lo que peyorativamente hoy es "Heterosexual con capacidades diferentes", los tiempos han



cambiado y cuando uno se refiere a alguien como "Puto", se le pretende decir "Cobarde".



"Puto" es una expresión tan común en México, como decir "Pinche", "Cabrón", "Chingada",



"Culero", "Buey" y las que se me pasen... son muletillas propias de un lenguaje a veces corto



pero que al emplearlas, permiten a un interlocutor hacer una conversación más fluida y a



veces, hasta con un dejo de sentimiento, verbi gracia: "No buey, ese puto hijo de la chingada,



es un cabrón con su vieja, le pega el pinche culero".



Es cierto, la palabra es denigratoria pero sólo cuando alguien dice "Ábreme la puerta, olvidé las



llaves ¡y me quedé en la puta calle!"



Y también implica un fuerte golpe como cuando Juan Gabriel se cayó y se dio un "¡Putazo!"



Igual se utiliza para ponderar, como por ejemplo, la actuación de Memo Ochoa: "¡Qué puto



porterazo es Memo Ochoa!"



La palabra "Puto" igual nos lleva a la ausencia de algo, que no necesariamente es hombría:



"Estoy al final de la quincena y no tengo ni un puto peso".



¡Ah! Claro, y quién no recuerda que incita al reto: "¡Puto cola!" y salíamos corriendo...



Gritarle a un portero "Puto", desde mi punto de vista, está totalmente alejado de un sentimiento



racista y sobre todo homofóbico. Suena más a amedrentamiento, a un deseo de que cuando



golpee al balón, esa exclamación le quite fuerzas al despeje, lo ponga nervioso y beneficie con



ello al equipo contrario así como de diversión.



Tan es así, que la torcida brasileña empezó a hacer lo mismo, alzando los brazos, agitando



las manos y repitiendo una palabra para ellos con dos sentidos: poner nervioso al portero y



divertirse, ¿pero qué creen "putos"? Nomás no puso nervioso a Ochoa y ahí tienen el 0-0 ante



Brasil.



Si hay alguien a quien sancionar, sería a las televisoras, en especial a los comentaristas,



que hacen más caso al grito; incluso, se indignaron de que los hinchas cariocas "copiaran" la



exclamación sin que se avoquen a lo suyo, a narrar un juego que se vive en la grama, no en las



gradas.



Defendamos al futbol de las telarañas de FIFA y gritemos todos... "¡eeeeeeeeee! ¡Puto!"


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Los 3 independientes

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Pepe 2018

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Héctor 2018

Se le ve más delgado, pero no ese "delgado jodido" que agarró cuando anduvo en la pasada campaña por la gubernatura donde perdió 11 kilos, aunque asegura que cuando compitió para Senador, bajó 17 kilos 300 gramos.