Dir. Alberto Morales
 
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ESE FANTASMA DE LA CENSURA... SIEMPRE
Panel de caricaturistas mexicanos durante el intercambio cultural-humorístico PUERTO RICO-MÉXICO ¡Ida y vuelta a todo humor!, conformado por: Luis Cariño, Alberto Morales, Pedro Sol, Arturo Yépez, Paco Baca y Sergio Iracheta.
16/07/2017 - San Juan, Puerto Rico
Panel de caricaturistas mexicanos durante el intercambio cultural-humorístico PUERTO RICO-MÉXICO ¡Ida y vuelta a todo humor!, conformado por: Luis Cariño, Alberto Morales, Pedro Sol, Arturo Yépez, Paco Baca y Sergio Iracheta. por Instituto de Cultura Puertorriqueña CORTESÍA
Por Arturo Yépez
16/07/2017 23:00:10 - San Juan, Puerto Rico / Especial Colaboración

Ironías de la vida. El pasado sábado 8 de julio se llevó a cabo una mesa redonda entre caricaturistas de Puerto Rico y de México donde se abordó el tema de la censura en la Prensa. La actividad, era parte de "PUERTO RICO-MÉXICO/¡Ida y vuelta a todo humor!", un intercambio cultural-humorístico, iniciativa de la Asociación de Caricaturistas de P.R., y cuya exposición estará expuesta hasta el 17 de agosto en el Archivo general. Los dibujantes de ambos países narraron diferentes instancias de censura a las que habían sido sometidos en el pasado, mayormente por las autoridades gubernamentales, y en ocasiones por sus respectivos periódicos. Las conferencias que siguieron a la mesa redonda fueron sobre dos periodistas puertorriqueños de fines del Siglo 19, Evaristo Izcoa Díaz, y José "Momo" Mercado a quienes se les había tratado de callar su voz, tanto por parte de las autoridades coloniales españolas como por las nuevas autoridades invasoras de USA. Lo interesante de estos conversatorios era la sensación de alivio: ¡Ahh... eso quedó en el pasado... menos mal que eso ya no ocurre más!
Ni nos imaginábamos que tan sólo un par de días más tarde íbamos a estar en presencia de otro atropello a la libertad de prensa y a la independencia creativa de un caricatutista del patio. Estamos hablando, por supuesto, de Pepito, y de su creador Harold Jessurun. Pepito es (o mejor dicho era) la única caricatura diaria que hacía comentarios satíricos sobre la actualidad, pero fue suprimida por un comentario acerca de una legisladora. Y decimos nosotros: si hay un sector en nuestro País que no necesita defensa es la Legislatura. Ésta pertenece a una casta privilegiada e intocable que incluye a gobernadores, alcaldes, jefes de agencia, y políticos en general, que desde su torre de marfil están alejados de la realidad del pueblo. ¿Acaso han escuchado nuestros reclamos sobre la unicameralidad, el proyecto del legislador del pueblo, los contratos inmorales a sus panas, sus sueldos fuera de toda proporción con respecto a otras jurisdicciones de Estados Unidos y otros países? Ellos son los corruptos que han hundido a este país en la peor crisis fiscal de su historia.
Pero, curiosamente, el Grupo Ferré Rangel, editores de El Nuevo Día, Primera Hora e Índice, se solidariza con la legisladora en vez de solidarizarse con sus lectores que disfrutan día a día con las ocurrencias de Pepito y sus valientes comentarios. El GFR sólo tiene que fijarse en lo masivo del apoyo que se le ha dado a Pepito en las redes sociales para darse cuenta que está picando fuera del hoyo.
Un ejemplo interesante: a raíz de este episodio Juanito Alvarez Oneill, pasado caricaturista editorial de El Nuevo Día, escribió en Facebook que en una oportunidad la Coca Cola se quejó de una caricatura suya con un comentario que dicha compañía consideró ofensivo, exigiendo que se despidiera a su autor. Carlos Castañeda, entonces director del diario, se paró firme detrás de su caricaturista. La Coca Cola siguió insistiendo para que, al menos, Álvarez O'Neill se disculpara, pero el periódico se mantuvo en su posición y no hubo ni despido ni disculpas. En El Vocero, donde laboré por 24 años, Don Gaspar Roca era otro ejemplo de verticalidad periodística. En todas las ocasiones donde mis caricaturas eran fuertes causando la ira de los políticos su posición era primero el lector, al diablo con las presiones externas.
Hace unos años yo tenía una sección semanal de sátira humorística, "Ay bendito dominical", en El Mundo, que hacíamos con el humorista Luis Echeverría. En una oportunidad sacamos un artículo que la dirección del periódico consideró contrario a sus intereses comerciales. El dueño del periódico era en aquel momento Pito Montes, quien también era propietario de una cadena de supermercados. De la noche a la mañana me despidieron. De nada sirvió que la sección había sido elegida número uno de un total de 97 secciones fijas en una encuesta realizada por el diario entre sus lectores. No hubo caso. Prevaleció el punto de vista empresarial de los nuevos dueños muy alejado por cierto de la esencia periodística. Que es lo mismo que está ocurriendo ahora con el GFR; prevalece el criterio de negocios por encima del periodístico.
Y que todo esto ocurra como preámbulo a la Semana de la Prensa lo hace más irónico y triste. Recuerden nuestros editores que la prioridad número uno de un periódico debe ser el lector.
Arturo Yépez es autor de HUMOR A QUIEN HUMOR MERECE/ La sufrida y valiente historia de la sátira política en Puerto Rico (Editorial UPR); HISTORIA DEL HUMOR GRÁFICO EN PUERTO RICO (Editorial Unioversidad Alcacalá de Henares, España); y coautor con Rafael Matos de LA NOTICIA Y YO/Nuestros periodistas y sus memorias(Editorial UPR)